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El fraude del arte contemporáneo

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Con su trayectoria, la autora se enfrenta con obras que, al ilustrar con transparencia la nadería, la estulticia y el menosprecio por el talento y el sentido común, se convierten en las peores enemigas de la corriente que representan. Sin entrar en casuísticas que no tienen nada que ver con las obras sobre las que se discute, sin generalizar a partir de las excepciones afo Con su trayectoria, la autora se enfrenta con obras que, al ilustrar con transparencia la nadería, la estulticia y el menosprecio por el talento y el sentido común, se convierten en las peores enemigas de la corriente que representan. Sin entrar en casuísticas que no tienen nada que ver con las obras sobre las que se discute, sin generalizar a partir de las excepciones afortunadas y sin acudir al auxilio de Foucault y Deleuze para refutar lo que salta a la vista, estas páginas hacen eco de lo que muchos hemos sentido alguna vez en una galería de arte contemporáneo: el sinsabor de que cualquiera podría hacer "eso", el fastidio ante la retórica que pretende darle peso al vacío, y el deseo de tomar una escoba y un par de bolsas negras para completar una obra inconclusa.


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Con su trayectoria, la autora se enfrenta con obras que, al ilustrar con transparencia la nadería, la estulticia y el menosprecio por el talento y el sentido común, se convierten en las peores enemigas de la corriente que representan. Sin entrar en casuísticas que no tienen nada que ver con las obras sobre las que se discute, sin generalizar a partir de las excepciones afo Con su trayectoria, la autora se enfrenta con obras que, al ilustrar con transparencia la nadería, la estulticia y el menosprecio por el talento y el sentido común, se convierten en las peores enemigas de la corriente que representan. Sin entrar en casuísticas que no tienen nada que ver con las obras sobre las que se discute, sin generalizar a partir de las excepciones afortunadas y sin acudir al auxilio de Foucault y Deleuze para refutar lo que salta a la vista, estas páginas hacen eco de lo que muchos hemos sentido alguna vez en una galería de arte contemporáneo: el sinsabor de que cualquiera podría hacer "eso", el fastidio ante la retórica que pretende darle peso al vacío, y el deseo de tomar una escoba y un par de bolsas negras para completar una obra inconclusa.

30 review for El fraude del arte contemporáneo

  1. 5 out of 5

    Raul Duarte

    Hace poco fui a un museo y habían tres exposiciones en ese momento, una de ellas me llamo la bastante la atención no porque me haya hecho reflexionar o impresionado por su nivel de detalle si no por lo contrario, recuerdo que al entrar y ver a mi izquierda como había una especie de tienda de acampar mal armada colgada en hilos y casi frente a mi había un pedazo de metal tirado en el suelo. Debo confesar que parte de mi pensaba esto no era arte pero al leer la tarjetita y cuando me explicaron lo q Hace poco fui a un museo y habían tres exposiciones en ese momento, una de ellas me llamo la bastante la atención no porque me haya hecho reflexionar o impresionado por su nivel de detalle si no por lo contrario, recuerdo que al entrar y ver a mi izquierda como había una especie de tienda de acampar mal armada colgada en hilos y casi frente a mi había un pedazo de metal tirado en el suelo. Debo confesar que parte de mi pensaba esto no era arte pero al leer la tarjetita y cuando me explicaron lo que significaba tenía un poco de más sentido. En resumen, por lo general me sentía un poco torpe por no entender o apreciar esas obras porque si están en un museo DEBEN de ser arte ¿VERDAD? ¡¿VERDAD?! pues no. El fraude del arte contemporáneo es un libro escrito por Avelina Lésper y nos habla de este tipo de “harte” en el que importa más el discurso del curador que la obra en si (un discurso que por lo general bastante es bastante rebuscado en el que prácticamente todo es arte y todo es reflexión) Avelina nos hace preguntarnos si esa “obra contemporánea” tendría el mismo valor artístico si estuviera afuera del museo y aquí es donde vuelvo a mi experiencia, si yo me hubiera encontrado ese pedazo de metal en la calle tirado o la tienda de acampar mal armada en lo último que hubiera pensado es que es un producto artístico, mucho menos dar con esa reflexión/discurso de lo que representa. El libro se divide en 4 temas: 1.- El dogma incuestionable. (Que trata de la mentira de que todo lo que está en un museo es arte) 2.-Contra el performance. (Que trata de como la mayoría es arte sin trascendencia, en el que el artista hace lo que quiera y es arte por el simple hecho de ser artista.) 3.- Cuatro formas de copia en el arte. (Por ejemplo de como hay “hartistas” que toman una pieza ya hecha, le ponen una cosita para hacerla distinta (a veces ni siquiera hacen eso) agregan un discurso y se adueñan de ella. 4.- Arte y feminismo (De como es una dictadura de buenas intenciones) En conclusión ya no veré igual el arte expuesto en los museos. Lo recomiendo si: - Quieres ver los museos de manera distinta. - Te gusta el arte. - Quieres leer algo de calidad y argumentado acerca del arte moderno. - Si siempre has pensado que muchas de las cosas que se exponen en el museo no son arte. - Eres #teamavelina.

  2. 5 out of 5

    Alfredo Olguin

    Una crítica clara, fundamental y con lenguaje llano. Vale la pena leer. La autora (presumo) intencionalmente evita usar tecnicismos específicos de teoría de la estética. Se presenta de una forma sencilla y familiar para aquellos que no somos expertos en el tema o recientes iniciados con aspiraciones críticas al estilo de "arte" contemporáneo. Tuve que pedir el texto desde Colombia, donde se edita porque no lo encontré en México.

  3. 5 out of 5

    El Cuaderno de Chris

    Antes de comenzar debo aclarar que mi conocimiento sobre arte es nulo, por ende pienso escribir algunas ideas que me quedaron al leer este libro que recoge cuatro artículos publicados en la revista Malpensante hace unos años y escritos por Avelina Lésper (obviamente). Me encantó la manera en que toma posición y deja de lado cualquier corrección política al mencionar a los "artistas" y sus "obras" para decir que estos no le parecen arte. Muy interesante lo que dice este primer articulo sobre el a Antes de comenzar debo aclarar que mi conocimiento sobre arte es nulo, por ende pienso escribir algunas ideas que me quedaron al leer este libro que recoge cuatro artículos publicados en la revista Malpensante hace unos años y escritos por Avelina Lésper (obviamente). Me encantó la manera en que toma posición y deja de lado cualquier corrección política al mencionar a los "artistas" y sus "obras" para decir que estos no le parecen arte. Muy interesante lo que dice este primer articulo sobre el arte contemporáneo: cualquier basura puede ser arte porque el concepto y el contexto transforman un objeto o performance sin valor en arte, una idea está por encima de una obra, todos creen ser artistas y por ende cualquier cosa que se designe como arte por el artista, resulta mágicamente siendo arte. El artista perdió la libertad por los deseos del curador que busca las obras que se expondrán en un recinto y pide básicamente obras que se adecuen a su idea. En el segundo artículo habla sobre el performance, que no hace aportes y no es un acercamiento osado para entender o rebelarse contra algo y por el contrario parece ser una copia de un reality-show o de tareas cotidianas pero siempre con una reflexión moral. Estos performances, según los describe, ni tienen el merito de ser únicos y no son más sorprendentes que algunos Récord Guinness En el tercer artículo habla sobre el plagio y las obras fabricadas en serie. Estas últimas tienen un valor desorbitado para ser algo que cualquiera puede reproducir o en las que el artista no ha intervenido porque son objetos cotidianos. Habla sobre obras que son copiadas y que se adjudican la autoria aquellos que la intervinieron y que realmente no agregaron algo nuevo o mostraron una nueva dimensión de la obra. Por último habla sobre todas esas obras que están exponiéndose pero no tienen merito mayor que el de adherirse al feminismo a pesar de que utilizan los mismos recursos que una película pornográfica o que hacen uso de la sangre para llamar la atención, convirtiéndose en obras de artistas sin talento. Me gustó mucho leer este libro y espero leer más sobre arte para aprender.

  4. 4 out of 5

    Victor Diaz Magallon

    A Avelina le encanta desestabilizar. Avelina encuentra una fascinación por detonar el punto G en el ego de los artistas y no darles nadita de placer. Avelina simplemente se toma su papel muy en serio, siendo esa fuerza contraria que obliga al arte y al artista a no pasársela tan groovie en la fiesta del mundo del arte. Algo así como cuando ibas con chaperon a tus primeras citas. No es que este de acuerdo en todo lo que aborda en sus texto, - de hecho encuentro falta de profundidad en algunas de A Avelina le encanta desestabilizar. Avelina encuentra una fascinación por detonar el punto G en el ego de los artistas y no darles nadita de placer. Avelina simplemente se toma su papel muy en serio, siendo esa fuerza contraria que obliga al arte y al artista a no pasársela tan groovie en la fiesta del mundo del arte. Algo así como cuando ibas con chaperon a tus primeras citas. No es que este de acuerdo en todo lo que aborda en sus texto, - de hecho encuentro falta de profundidad en algunas de sus fuentes - pero sí estoy de acuerdo en que sea ese Guasón del Batman del arte contemporáneo, ese Lex Luthor del Superman de la instalación, esa Sarah Connor del Skynet de los performances, ese "encuentra parejas calientes cerca de tu región" de los vídeos de Sasha Grey, después de todo creo que se necesita, si no, ¿cual sería la situación del arte actual? que la acción de escupir comida, ¿sea digna de estar en un museo?, un momento...😕😐😑 Consideró que no todo el arte VIP es malo, ni tampoco que se generalicen como ocurrencias del artista, es casi como decir que todos los mexicanos en estados unidos son delincuentes. Si algo hemos aprendido de los movimientos y vanguardias del arte de principios del siglo XX es que existen Estéticas - no de las unisex- y no una única Estética. Leí este texto con el tercer ojo bien abierto - y casi quedé ciego ⚫- pero en realidad no fue una pérdida de tiempo, me gusto, es más me encantó, creó debería ser casi obligatoria este tipo de lecturas en las bacanales de las escuelas de arte, no para prenderle fuego🔥, sino para que tener en cuenta que un mundo siempre vigilará y confrontara nuestras ocurrencias👽💥.

  5. 4 out of 5

    Murad Benhumea

    Considero que para poder entender la hipótesis de Lésper sobre la farsa de este arte VIP, y tomarla con seriedad, es necesario contar con una visión materialista de la historia y partir de la premisa de que la exacerbación de nuestro modo de producción de masas industrializadas configura una triada sociedad-cultura, territorio, naturaleza, en donde la alienación y la fetichización son una constante que, hasta hoy, no ha sido circundable. La estandarización que propugna el mismo sistema para segu Considero que para poder entender la hipótesis de Lésper sobre la farsa de este arte VIP, y tomarla con seriedad, es necesario contar con una visión materialista de la historia y partir de la premisa de que la exacerbación de nuestro modo de producción de masas industrializadas configura una triada sociedad-cultura, territorio, naturaleza, en donde la alienación y la fetichización son una constante que, hasta hoy, no ha sido circundable. La estandarización que propugna el mismo sistema para seguir reproduciéndose en su lógica acumuladora ha hecho que estos pseudoartistas se vuelvan sujetos pasivos y cómplices de una estructura explotadora, patriarcal y acrítica, y que más que meritocrática es credencialista. En este sentido, su supuesta superioridad moral e intelectual los ha configurado encubiertamente como la burguesía contemporánea, con su respectivo hermetismo y ortodoxia para los nuevos tiempos bajo la falaz consigna "todos pueden ser artistas". La fase del capitalismo actual que intenta fetichizar el arte con este círculo de "virtuosos" cómplices radica en la vacuidad de sus obras: en el plagio, en el descrédito y una repetición en donde "la exacerbación también cosifica". Al estar soportada sobre la "nada", la obra se presenta como un "todo" abierto a variadísimas interpretaciones, donde sólo aquellas que se adecuen a la visión política (no artística) del gremio "legítimo" serán tomadas como válidas en un claro ejercicio de arrogancia, pose y autocumplimiento profético. Por más que el espectador se esfuerce por comprender el verdadero significado de la obra no lo conseguirá, ya que aquella obra operó sobre una falacia, sobre la nada, precisamente para buscar en su cualidad de vacuidad abarcarlo todo y ser pretendidamente compleja sin méritos; presentándose como una panacea que si no alcanza el efecto deseado culpa a la baja intelectualidad y sensibilidad del espectador, y que, en su descaro, lo orilla a buscar y rebuscar una realidad ininteligible, inabarcable, un todo que no existe. Bajo este umbral, Lésper dejó de lado el gran papel que han jugado las drogas en la generación de este arte kitsch. El hecho de que muchos pseudoartistas digan que estas obras tienen sentido porque lo tuvieron cuando las realizaron bajo el efecto de sustancias alucinógenas, no sólo demuestra su incompetencia artística sino también la incapacidad de transmisión en el plano de la sobriedad. Esta serie de inconexiones ha hecho que el arte pierda significancia. De esta manera, el arte VIP ha quebrado el puente entre el espectador y la obra, pero como buen dogma constituido, para estos pseudoartistas tejer aquel puente es lo de menos; basta con que sus mismos allegados que, como es de sospechar se formaron en escuelas similares, les digan que sí entienden su obra para que se lo crean; hecho que, a la par, deja entrever el clasismo del círculo y la mirada de inferioridad que le dan a los que piden entender su obra más allá de lo perceptivo. Así pues, "esa arrogancia da como resultado una colección inusitada de clichés y simplezas elevados a un estatus que no les corresponde", los postra en un pedestal maniqueísta y autoritario en donde se ha configurado "una educación que frustra al talentoso y entusiasma al mediocre". Asimismo, Lésper comenta atinadamente cómo esta escena VIP se ha transformado en un "activismo de galería" que cree que "el arte es una ONG o es terapia de grupo", y que le sirve a lo "inadaptados" para desdoblar sus frustraciones con apoyo del erario público que, justamente, los financia para que sus débiles consignas no salgan de las fronteras de los recintos; donde, paralelamente, el Estado se lava las manos con exhibiciones mediocres demostrando que es cada vez más liberal y democrático. Y así, "justamente lo que se deplora se promueve, lo que denigra se enaltece y los artistas juegan a que se liberan, a que se emancipan desde la protección de una institución". Asfixiando, en consecuencia, tanto la genuina pulsión de la creatividad como la sublimación correctamente canalizada, abriéndole brecha a una dictadura de la vulgaridad y la cosificación propia de la fase capitalista de subsunción formal en la que nos encontramos, en donde los talentosos han dejado de desear (pues son ellos los mártires reales a quienes el entorno cómplice y hostil no reconoce su espíritu creativo), fenómeno que abre paso a la destrucción de la sensibilidad humana que no requiere retórica, a la destrucción del verdadero arte y, por último, a la destrucción de la civilización.

  6. 4 out of 5

    Marcos M. Hdz

    Libro muy cabrón; Avelina teje una crítica brutal sobre los dogmas del arte contemporáneo que es imperdible para quienes tenemos interés no solo en el arte, sino en los diferentes modelos de opresión del Estado y el capital. ¡Increíble!

  7. 4 out of 5

    Juliana Muñoz

    El famoso artista francés, Marcel Duchamp, exhibió un orinal como si éste fuera una fuente y lo justificó como arte porque él lo eligió. Anna Jóelsdóttir, de Islandia, tiene una obra con palitos pintados y puestos contra la pared para mostrar “un diálogo abstracto para romper con la representación lógica”. La española Itziar Okaris, a modo de performance, se ha orinado en espacios públicos. En el Museo Bolzano una aseadora botó unas botellas de champán tiradas en el suelo sin saber que hacían pa El famoso artista francés, Marcel Duchamp, exhibió un orinal como si éste fuera una fuente y lo justificó como arte porque él lo eligió. Anna Jóelsdóttir, de Islandia, tiene una obra con palitos pintados y puestos contra la pared para mostrar “un diálogo abstracto para romper con la representación lógica”. La española Itziar Okaris, a modo de performance, se ha orinado en espacios públicos. En el Museo Bolzano una aseadora botó unas botellas de champán tiradas en el suelo sin saber que hacían parte de una exhibición. ¿Es una obra de arte solo lo que vemos o también lo que significa? ¿Y si fuera solo lo segundo? Casos como estos son retomados en El fraude del arte contemporáneo (Libros malpensante), de Avelina Lésper para cuestionar la “dictadura de una fe” en la que se nos pide ver lo invisible. Pienso que es saludable tener en nuestras librerías textos que, como este, fomenten la crítica y las conversaciones sobre temas que a veces son relegados al mero entretenimiento, fines comerciales o una coyuntura específica como las ferias de arte.

  8. 5 out of 5

    Alberto

    Performanceros que son más posadores, y que desde la comodidad y protección de un museo, dicen levantar la voz por los desaparecidos en Ayotzinapa al orinar sobre logos de partidos políticos. "Artistas" que ante la crítica de su "arte" tachan de machistas a los críticos porque su obra de un sillon forrado en plástico es la voz que necesita la mujer hoy en día.

  9. 4 out of 5

    Miguel Lozano

    Me felicito por terminar de leer este libro. Fue una experiencia muy mala ya que es malísimo: repetitivo, flojo en sus argumentos, carente de rigor, mal redactado, dogmático y un largo etcétera que explicaré en una reseña más extensa. Afortunadamente es muy breve. Por lo pronto recomiendo leer cualquier otro libro de crítica de arte.

  10. 4 out of 5

    Maria Paula Trillos

    Una mirada distinta a lo que llamamos arte hoy en día. Es una lectura corta, vale la pena hacerla. Lésper es ácida en sus críticas y dice las cosas como son. Recomendado para los que miramos el arte con escepticismo y mantenemos una mente abierta frente a opiniones radicales.

  11. 5 out of 5

    Peter Strenge

    This review has been hidden because it contains spoilers. To view it, click here. Análisis bien pobre y generalizado

  12. 4 out of 5

    Jaime Bayona

    El dogma de la transubstanciación, el arte es arte porque lo hace un "artista" o está en un museo.

  13. 4 out of 5

    Saúl Guerra Razo

    Avelina es una joya nacional no tan reconocida, debería de estar dirigiendo el arte y la cultura en México, para educar al gobierno y el pueblo. Sin duda un excelente libro para empezar a diferenciar de qué debe y no debe tratarse el arte.

  14. 5 out of 5

    Fer Diaz

  15. 4 out of 5

    Angélica

  16. 5 out of 5

    FELIPE CÉSPEDES

  17. 5 out of 5

    Jose Amaya

  18. 4 out of 5

    Mariana Vinalay

  19. 4 out of 5

    Esteban Forero

  20. 5 out of 5

    Lublue

  21. 5 out of 5

    Juan Manuel

  22. 4 out of 5

    ashley

  23. 5 out of 5

    Fer Oz

  24. 4 out of 5

    Diana

  25. 4 out of 5

    Esteban Zapata Lotero

  26. 4 out of 5

    Klisman Flores

  27. 5 out of 5

    Natalia Minet

  28. 4 out of 5

    Camilo Ramirez

  29. 4 out of 5

    Sebastián

  30. 4 out of 5

    María Mendoza castro

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