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Relojes que no marcan la misma hora

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Dieciocho años después de la publicación de la primera antología de ciencia ficción colombiana, “Relojes que no marcan la misma hora” señala el camino que seguirá el género en los próximos años y consolida la importancia de este género para la literatura del país. La ciencia ficción permite ver la forma como se relacionan la gente con la tecnología y el poder. Esta antolog Dieciocho años después de la publicación de la primera antología de ciencia ficción colombiana, “Relojes que no marcan la misma hora” señala el camino que seguirá el género en los próximos años y consolida la importancia de este género para la literatura del país. La ciencia ficción permite ver la forma como se relacionan la gente con la tecnología y el poder. Esta antología es un recorrido por el género a partir de relatos escritos por autores colombianos. Los cuentos reunidos piensan un futuro diferente, plantean los dilemas de los cuerpos intercambiables y de las identidades modificables, formulan respuestas a problemas sociales, interrogan a las ciencias y las artes, crean utopías, denuncian distopías y exponen las posibilidades que existen en cada individuo. Introducción: Del invariable tic-tac, a los estallidos eléctricos del quark (página 9) Autor: Rodrigo Bastidas P. Parte I: Cartografías de horizontes efímeros - Eufóricos caminantes nocturnos - autor: Luis Carlos Barragán (página 25) - Su reflejo en la ventana - autor: Cristian Romero (página 37) - Simulador de vida orgánica - autor: Andrea Salgado Cardona (página 57) - El milagro de Barcelona - autor: Juan Diego Gómez Vélez (página 81) - Sangre correr - autor: Laura Rodríguez Leiva (página 125) - Rally llanero - autor: Luis Cermeño (página 137) Parte 2: Exploraciones en investigación orgánica - Sueño con lampreles - autor: Humberto Ballesteros (página 149) - 25 kilos de sobra - autor: Carlos Ayala (página 163) - Huitaca - autor: Koryna C. González (página 173) - Un hueso de ratón en la madriguera - autor: Boris Alexander Greiff Tovar (página 227) - Discriminación genética - autor: Enrique Patiño (página 239) - Martín - autor: Diana Catalina Hernández (página 255)


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Dieciocho años después de la publicación de la primera antología de ciencia ficción colombiana, “Relojes que no marcan la misma hora” señala el camino que seguirá el género en los próximos años y consolida la importancia de este género para la literatura del país. La ciencia ficción permite ver la forma como se relacionan la gente con la tecnología y el poder. Esta antolog Dieciocho años después de la publicación de la primera antología de ciencia ficción colombiana, “Relojes que no marcan la misma hora” señala el camino que seguirá el género en los próximos años y consolida la importancia de este género para la literatura del país. La ciencia ficción permite ver la forma como se relacionan la gente con la tecnología y el poder. Esta antología es un recorrido por el género a partir de relatos escritos por autores colombianos. Los cuentos reunidos piensan un futuro diferente, plantean los dilemas de los cuerpos intercambiables y de las identidades modificables, formulan respuestas a problemas sociales, interrogan a las ciencias y las artes, crean utopías, denuncian distopías y exponen las posibilidades que existen en cada individuo. Introducción: Del invariable tic-tac, a los estallidos eléctricos del quark (página 9) Autor: Rodrigo Bastidas P. Parte I: Cartografías de horizontes efímeros - Eufóricos caminantes nocturnos - autor: Luis Carlos Barragán (página 25) - Su reflejo en la ventana - autor: Cristian Romero (página 37) - Simulador de vida orgánica - autor: Andrea Salgado Cardona (página 57) - El milagro de Barcelona - autor: Juan Diego Gómez Vélez (página 81) - Sangre correr - autor: Laura Rodríguez Leiva (página 125) - Rally llanero - autor: Luis Cermeño (página 137) Parte 2: Exploraciones en investigación orgánica - Sueño con lampreles - autor: Humberto Ballesteros (página 149) - 25 kilos de sobra - autor: Carlos Ayala (página 163) - Huitaca - autor: Koryna C. González (página 173) - Un hueso de ratón en la madriguera - autor: Boris Alexander Greiff Tovar (página 227) - Discriminación genética - autor: Enrique Patiño (página 239) - Martín - autor: Diana Catalina Hernández (página 255)

47 review for Relojes que no marcan la misma hora

  1. 4 out of 5

    Olethros

    -Un vistazo a la ciencia ficción colombiana mediante algunos de sus trabajos cortos actuales.- Género. Relatos. Lo que nos cuenta. El libro Relojes que no marcan la misma hora (publicación original: 2017) es el primer tomo de los dos que componen una antología de ciencia ficción colombiana. Con Rodrigo Bastidas como responsable de la selección y autor del prólogo (que tarda un poco entrar en materia, pero termina por dar una visión bastante sensata, realista y honesta del panorama en Colombia resp -Un vistazo a la ciencia ficción colombiana mediante algunos de sus trabajos cortos actuales.- Género. Relatos. Lo que nos cuenta. El libro Relojes que no marcan la misma hora (publicación original: 2017) es el primer tomo de los dos que componen una antología de ciencia ficción colombiana. Con Rodrigo Bastidas como responsable de la selección y autor del prólogo (que tarda un poco entrar en materia, pero termina por dar una visión bastante sensata, realista y honesta del panorama en Colombia respecto al género), en este tomo se presentan relatos que toman Colombia como espacio narrativo explícito o implícito y relatos que exploran el transhumanismo, la evolución y las relaciones entre carne y tecnología. ¿Quiere saber más de este libro, sin spoilers? Visite: http://librosdeolethros.blogspot.com/...

  2. 4 out of 5

    Ivan Quintero Santacruz

    Hace mucho que quería hacerme con un ejemplar de este libro y poder leer ciencia ficción colombiana. No me decepcionó en lo absoluto. Además, la introducción de Rodrigo Bastidas le añade calidad al libro y un poco de historia sobre el desarrollo del libro y el género en el país. Los relatos son muy variados y en general su calidad es buena. Si bien no es lo mejor que he leído del género, sí que vale la pena leer este libro. Lo más interesante es ver como las historias se desarrollan en lugares fam Hace mucho que quería hacerme con un ejemplar de este libro y poder leer ciencia ficción colombiana. No me decepcionó en lo absoluto. Además, la introducción de Rodrigo Bastidas le añade calidad al libro y un poco de historia sobre el desarrollo del libro y el género en el país. Los relatos son muy variados y en general su calidad es buena. Si bien no es lo mejor que he leído del género, sí que vale la pena leer este libro. Lo más interesante es ver como las historias se desarrollan en lugares familiares, y utilizan un lenguaje muy dialéctico. El género promete ser de buena calidad en Colombia, y no tan escaso cono creía en un principio. Ahora espero que la segunda parte de la cronología sea igual o mejor que esta primera.

  3. 5 out of 5

    Vanessa

    La ciencia ficción en Colombia es un campo por explorar. Por eso me imagino lo complejo que puede ser recopilar buenas historias de este género tan... ¿poco aprovechado, quizás? Pero me encantó ver nuestro potencial. Saber que todavía hay colombianos interesados en estos temas. Y las potencialidades de lo que se puede escribir desde nuestra cultura particular e historia. Mucho por explorar.

  4. 4 out of 5

    Humberto Ballesteros

    El primer cuento de esta antología, "Eufóricos caminantes nocturnos", de Luis Carlos Barragán, es excelente; su lenguaje es enérgico y limpio, su ritmo galopante, y utiliza el manido tema de la invasión zombi para meditar sobre aspectos tenebrosos de la historia reciente de Colombia. Leerlo me generó una gran expectativa que, infortunadamente, contribuyó a mi decepción. Es cierto que lo que sigue incluye un par de relatos bien logrados —"Su reflejo en la ventana", de Cristian Romero, y "Martín", El primer cuento de esta antología, "Eufóricos caminantes nocturnos", de Luis Carlos Barragán, es excelente; su lenguaje es enérgico y limpio, su ritmo galopante, y utiliza el manido tema de la invasión zombi para meditar sobre aspectos tenebrosos de la historia reciente de Colombia. Leerlo me generó una gran expectativa que, infortunadamente, contribuyó a mi decepción. Es cierto que lo que sigue incluye un par de relatos bien logrados —"Su reflejo en la ventana", de Cristian Romero, y "Martín", de Diana Catalina Hernández—, y otro más de experimentos atrevidos y sugerentes —"El milagro de Barcelona", de Juan Diego Gómez, y "Sangre correr", de Laura Rodríguez—; pero el resto, en su gran mayoría, me parecieron insoportables. Intento ser generoso y abierto como lector, pero algo que no tolero es el lenguaje malogrado y farragoso; y varios de estos cuentos son colecciones de expresiones desafortunadas, excesos retóricos, imágenes mediocres y simples errores. Me enorgullece que mi "Sueño con lampreles" aparezca aquí junto a lo de Barragán, pero me resulta agridulce verlo justo en la mitad de tanto desbarajuste. Leeré con interés el segundo tomo, porque no dudo que encontraré cosas chéveres; pero tal vez al compilador le habría venido bien una segunda o tercera opinión, que aportara rigor y morigerara su entusiasmo. Su introducción es un ensayo muy informativo sobre el género en Colombia, y es evidente que es un estudioso serio y comprometido del tema. Me habría gustado calificar su compilación con más generosidad, pero después de haber sufrido tanto con algunos de estos cuentos, me resulta imposible.

  5. 5 out of 5

    Juan Diego

    “Relojes que no marcan la misma hora” (Planeta Lector, 2017) es el primer tomo de la antología de ciencia ficción colombiana en el que, gracias a la enorme generosidad de Rodrigo Bastidas, fue incluido un cuento mío, “El Milagro de Barcelona”. Lo escribí entre septiembre y octubre de 2016, cuando mis padres andaban de viaje, visitando a mi hermano en Barcelona. Mientras ellos paseaban, yo decidí invadir esa ciudad de una manera más inspirada en el Stanislav Lem de “La Voz del Amo” o en los herma “Relojes que no marcan la misma hora” (Planeta Lector, 2017) es el primer tomo de la antología de ciencia ficción colombiana en el que, gracias a la enorme generosidad de Rodrigo Bastidas, fue incluido un cuento mío, “El Milagro de Barcelona”. Lo escribí entre septiembre y octubre de 2016, cuando mis padres andaban de viaje, visitando a mi hermano en Barcelona. Mientras ellos paseaban, yo decidí invadir esa ciudad de una manera más inspirada en el Stanislav Lem de “La Voz del Amo” o en los hermanos Strugatski de “Picnic Extraterrestre” que en los típicos encuentros con extraterrestres de los escritores americanos. Qué me iba yo a imaginar que poco antes de la publicación del libro, esa ciudad sería víctima de un ataque terrorista, reflejando imágenes semejantes a las que yo había imaginado en el cuento. Presento a continuación lo que más me ha gustado de este primer tomo: “Los ancianos no lloraron, los hombres no lloraron, los niños no lloraron, las mujeres no lloraron, los maricas de Tumbajú tampoco derramaron una sola lágrima…” “Eufóricos caminantes nocturnos” de Luis Carlos Barragán, el primer cuento en este libro, es una historia con los pies firmemente apoyados en la tierra, en la tierra del conflicto de nuestro país, de la violencia, de la guerrilla, de las autodefensas, de los militares, de los desplazados. Escenario, más que recurrente, obligado de la literatura colombiana de las últimas décadas: todos tienen que escribir sobre eso en este país en guerra, si no es de eso, del narcotráfico. Pero Barragán aborda el tema desde una perspectiva distinta, una que solo el género puede acoger: Él parte de la desesperanza de las víctimas, de esa desazón e impotencia del que lo ha perdido todo y no tiene cómo enfrentarse a un enemigo insensible, descarado, aprovechado y avasallador. Los caminantes nocturnos de Barragán retoman una de las tropas clásicas de la ciencia ficción y del terror y la reinterpretan para otorgarle justicia a esas víctimas. Los zombis, en su definición más estándar, son una horda irracional e imparable, como una avalancha, como una fuerza de la naturaleza. Es por eso que son aterradores, porque no son un adversario con el que puedas pararte a negociar, no los puedes convencer, ellos no piensan, ellos van a lo que van. Los caminantes nocturnos de Barragán son diagnosticados como un episodio de histeria y sicosis colectiva, están enloquecidos y los domina una risa macabra que no pueden controlar, que no quieren controlar porque ha perdido todo uso de razón. Es esa risa la que los hace todavía más terroríficos y es por esa risa que tienen el calificativo de eufóricos. “Risas más fuertes y más demoníacas, risas de niños, de ancianos, de mujeres, de hombres, de muchachos.” A la justicia la pintan ciega pero los zombis de Barragán atacan y devoran en forma selectiva a los grupos armados y uniformados, dejando al margen a la población civil. Eso sí, no les importa de qué lado del conflicto estaban los que destruyeron sus casas y los sacaron de su pueblo, todos son culpables, todos son parte de la guerra, todos son apetitosos. De otro lado, la prosa es preciosa. Tiene una cadencia y un ritmo que da gusto leer y releer. Casi como un mantra, un cuento muy bien escrito. “…mujeres, hombres, ancianos e incluso los maricas de Tumbajú se abrazaron en la playa como hermanos, lagrimearon, berrearon, agarraron la tierra entre los puños con dolor y gritaron.” Luis Barragán también es artista plástico y es suya la ilustración de la carátula de esta antología: Un pintoresco ventorrillo callejero de salpicón y minutos de celular que levita en el aire gracias a alguna tecnología de control de la gravedad. —— Conocí a Laura Rodríguez con el sonoro nombre de Colofonia Gilmour. Ese fue el seudónimo con el cual se presentó al segundo concurso de ciencia ficción Mirabilia de 2014, del cual fui invitado a participar como jurado gracias a la gentil recomendación de Luis Pestarini. “Karen”, su cuento, fue el ganador del concurso y estuvo en calidad muy por encima de los demás presentados. Este y otros de los finalistas se publicaron en la antología “Ahora Después Nunca”. Fue por esta razón que le recomendé a Rodrigo llamar a Laura para la antología y ella, por supuesto, no me decepcionó. “Sangre Correr” es una historia que solo pudo haber sido escrita por una mujer, una mujer con la osadía y la imaginación de una Laura Rodríguez. ¿Por qué lo digo? Bueno, muéstrenme al primer hombre que sepa lo que realmente significa convivir con los cambios fisiológicos cíclicos que experimenta una mujer. Podemos imaginarlo, sí, pero de ninguna manera vamos a saber realmente lo que se siente. Mabel es una chica mutante con hemorragias de proporciones bíblicas, tanto nasales como aquellas que llamamos “cosas de mujeres”. Ella es diferente en eso y en otras cosas que poco a poco se van revelando a lo largo del relato, diferencias que le permiten estar en varios lugares a la vez. Mientras ella está en el baño tratando de estancar una hemorragia poniéndose tacos en las fosas nasales, su brazo está en la cocina preparando un batido de frutas y verduras. Si es que de verdad se trata de un brazo o algo más parecido a los apéndices de un pulpo o de un calamar. Son diferencias que no solo espantan a aquellos que la rodean sino que también pueden poner en peligro sus vidas. Si no que le pregunten a su dermatólogo cuando despierte del coma. La envidio como escritor. Laura nos demuestra que los límites de la imaginación están algunos años luz más allá de donde creíamos que debían ubicarse. Leerla te abre la mente y te rompe cadenas que no sabías que te estaban aprisionando. Todo ello salpicado con detalles de una cotidianidad tan ordinaria y verosímil que no tenés que hacer ningún esfuerzo para la suspensión de la incredulidad. —— “Martín” de Diana Catalina Hernández es el cuento que cierra este libro, pero perfectamente podría ser un episodio de los Archivos X. Es un relato conspiracionista en la intimidad, casi que claustrofóbico. todo sucede dentro de las cuatro paredes de una habitación y una parada de autobús que alcanza a verse desde la ventana. El protagonista sospecha que su compañero de apartamento, Martin, puede ser un alienígena o el resultado de algún extraño experimento genético. Pasa las noches en vela vigilándolo y parece que ha perdido la razón. O tal vez no, tal vez no está equivocado y Martín es una verdadera amenaza. —— En “Sueño con Lampreles”, Humberto Ballesteros aplica la técnica de la lengua quemada. Lo hace desde el mismo título, como yo lo hice alguna vez. La palabra “lampreles” se te enreda en la boca, te obliga a una segunda lectura, y es ahí donde te atrapa. Las lampreas son unos pescados largos como culebras que tienen una boca redonda llena de dientes en espirales como si fueran una pesadilla de Fibonacci. Eso es lo que Google encuentra cuando busco “lampreles”. Los “lampreles” de Humberto Ballesteros son plantas alienígenas genéticamente modificadas para maximizar su rendimiento para el consumo humano. Son cactos con espinas afiladas con tallos como cuellos gruesos, doblados por el peso de sus cabezas. Como protagonista del cuento hay un personaje típico del género, el convicto que ha conmutado su condena por un trabajo solitario en lugar recóndito del cosmos, el cual puede ser peligrosísimo o tremendamente aburridor, según el caso. En esta ocasión se trata de una mujer que duerme durante los siete años que demora en madurar la cosecha y solo despierta para vigilar la siega automática. Claro, los “lampreles” resultan ser mucho más que simples plantas comestibles. —— Cristian Romero es un autor más en la línea del terror que de la ciencia ficción. Sus textos evocan sensaciones y ambientes opresivos, asfixiantes, como los que produce leer a Edgar Allan Poe o a H. P. Lovecraft. Para él los elementos especulativos son más un medio para lograr estos efectos, para alcanzar al lector de una manera visceral. “Su Reflejo en la Ventana” no es un ejemplo típico de su obra. Es un cuento que recuerda más a Philip K. Dick que a aquellos otros autores. Se conserva su carga sensorial, pero lo que hace es cuestionar la diferencia entre lo que es real y lo que no lo es. Adriana es mesera en una cafetería, acosada por un cliente desagradable de bigote asqueroso y fiel seguidora de la telenovela de turno. Tiene la oportunidad de participar como la protagonista en la telenovela a través de una tecnología de realidad virtual multisensorial de inmersión total. Obviamente, algo sale mal. —— Cierro esta reseña con “Del Invariable Tic-Tac, a los Estallidos Eléctricos del Quark”. Este es un ensayo de Rodrigo Bastidas que sirve de introducción a la antología. Rodrigo nos explica por qué ha bautizado este primer tomo “Relojes que no Marcan la Misma Hora” con una reflexión sobre el concepto mismo del tiempo que parte desde la contraposición de los dos términos que para dicho concepto utilizaban los griegos: Cronos, el tiempo terrenal, y Kairos, el tiempo del espíritu. Ese Cronos fue instrumento esencial de la colonización cultural de América por parte de los Europeos, marcando un ritmo de productividad impuesto que hoy nos sigue gobernando más que nunca. Le corresponde a la literatura, y particularmente a la ciencia ficción, rescatar el Kairos a través de la imaginación para liberarnos de ese otro tiempo opresor. Rodrigo hace un excelente resumen de la historia de la ciencia ficción colombiana planteando tres momentos: La prehistoria, en la primera mitad del siglo XX (de donde Laguna Libros rescató las novelas del género de José Antonio Osorio Lizarazo, José Félix Fuenmayor y Manuel Francisco Sliger Vergara); el nacimiento, en la segunda mitad del siglo XX (Con “La Nueva Prehistoria” de René Rebetez y la obra de Antonio Mora Vélez), y la consolidación del género desde principios del siglo XXI que se inicia con la publicación de la antología “Contemporáneos del Porvenir” y la novela “Iménez” de Luis Noriega. La sola introducción es una lectura obligada para todo aquél interesado en el tema o a quién quiera saber de qué va esta manía de un puñado de locos que se atreven a escribir ciencia ficción en este país del corazón de Jesús y del realismo mágico.

  6. 4 out of 5

    Daniel Diaz Venegas

    Me sorprendió gratamente la calidad de las historias, tanto que en algunos casos hubiese querido tener un relato más largo o incluso una novela. Se siente el estílo colombiano y eso se disfruta mucho. Es una pena que este tipo de lecturas no sean más populares.

  7. 5 out of 5

    Germancho

    - Introducción: Rodrigo Bastidas 5/5 - Eufóricos caminantes nocturnos - autor: Luis Carlos Barragán 5/5 - Su reflejo en la ventana - autor: Cristian Romero 4/5 - Simulador de vida orgánica - autor: Andrea Salgado Cardona 1/5 - El milagro de Barcelona - autor: Juan Diego Gómez Vélez 5/5 - Sangre correr - autor: Laura Rodríguez Leiva 3/5 - Rally llanero - autor: Luis Cermeño 2/5 - Sueño con lampreles - autor: Humberto Ballesteros 2/5 - 25 kilos de sobra - autor: Carlos Ayala 2/5 - Huitaca - autor: Koryna C - Introducción: Rodrigo Bastidas 5/5 - Eufóricos caminantes nocturnos - autor: Luis Carlos Barragán 5/5 - Su reflejo en la ventana - autor: Cristian Romero 4/5 - Simulador de vida orgánica - autor: Andrea Salgado Cardona 1/5 - El milagro de Barcelona - autor: Juan Diego Gómez Vélez 5/5 - Sangre correr - autor: Laura Rodríguez Leiva 3/5 - Rally llanero - autor: Luis Cermeño 2/5 - Sueño con lampreles - autor: Humberto Ballesteros 2/5 - 25 kilos de sobra - autor: Carlos Ayala 2/5 - Huitaca - autor: Koryna C. González 1/5 - Un hueso de ratón en la madriguera - autor: Boris Alexander Greiff Tovar 2/5 - Discriminación genética - autor: Enrique Patiño 4/5 - Martín - autor: Diana Catalina Hernández 4/5 Promedio ~ 3/5

  8. 4 out of 5

    Profe Ronald Rojas

    Referente a la mano para indagar sobre lo que es la ciencia-ficción a nivel general y con un buen ejemplo de su escritura en Colombia. Algo esencial en su lectura: "El amor ahuyenta el miedo y recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no solo al amor el miedo espanta; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma". Aldous Huxley (p. 173).

  9. 5 out of 5

    Mary W. Shelley

  10. 5 out of 5

    Javier Conrado

  11. 5 out of 5

    Joseph

  12. 5 out of 5

    Jose Villegas Giraldo

  13. 5 out of 5

    Emma Di Angelo

  14. 4 out of 5

    a Matos le gusta leer

  15. 5 out of 5

    ratonfoker

  16. 5 out of 5

    Juan Sebastian Quintero Santacruz

  17. 4 out of 5

    Julian Reyna

  18. 5 out of 5

    Ana Rodriguez

  19. 5 out of 5

    Johan

  20. 4 out of 5

    Luis

  21. 4 out of 5

    Leida

  22. 4 out of 5

    Carlos

  23. 5 out of 5

    Oscar Vega

  24. 4 out of 5

    Andrés

  25. 5 out of 5

    Jose Lopez

  26. 4 out of 5

    Javier

  27. 5 out of 5

    Marcos

  28. 5 out of 5

    Andrés Felipe

  29. 5 out of 5

    Sebastián Eugenio

  30. 4 out of 5

    Pedro Jiménez

  31. 4 out of 5

    Violeta Acosta

  32. 5 out of 5

    Angie Bernal

  33. 4 out of 5

    Marivel Corro Acosta

  34. 4 out of 5

    Daniel Salvo

  35. 5 out of 5

    Edwin Bohorquez

  36. 4 out of 5

    Martin Camargo

  37. 4 out of 5

    Lina Hoju

  38. 4 out of 5

    Mayerlis Peluffo

  39. 5 out of 5

    Ximena Hernández

  40. 5 out of 5

    Jeferson Malambo

  41. 5 out of 5

    Yuleinis Sarmiento

  42. 5 out of 5

    Pedro

  43. 5 out of 5

    Lau Salgado

  44. 5 out of 5

    Valentina

  45. 5 out of 5

    Valentina

  46. 4 out of 5

    Jesus Caballero

  47. 4 out of 5

    Njn

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